Carmona: Lucía y Fer, la buena vida sencilla

Hace ya cuatro años de nuestra decisión de cambiar de vida. Empiezan a ser suficientes como para poder valorar y contar aquí como fue este cambio y porqué. Os contamos nuestra historia, la de una pareja joven de ciudad que decidimos que otra forma de vida era posible, que la coherencia y el respeto por el medio ambiente puede ir de la mano de una actividad económica que, además de respetuosa, sirve para hacer partícipes a nuestros clientes de lo que nosotros denominamos “La Buena Vida Sencilla”. Así nació La Infinita Rural Boutique, un modelo de alojamiento diferente, en la que nuestra principal misión es mostrarles que otra forma de vida más sostenible es posible.

La Infinita en Carmona

No pretendemos hacer una guía turística, nuestra intención es más bien que nos acompañéis en un pequeño viaje por nuestras sensaciones, sobre cómo llegamos aquí, qué supone la vuelta a las raíces y la vida en la Cantabria montañesa. 

Madrileños los dos, nosotros nos conocimos trabajando en una multinacional del sector asegurador. Teníamos unos trabajos estables, de responsabilidad y bien pagados que nos permitían darnos nuestros caprichos e irnos de vacaciones cada vez más lejos en el mapa. 

Como tantos otros, siempre habíamos fantaseado con la idea de dejarlo todo y montar un hotelito en las montañas de Nepal o en cualquier playa del sudeste asiático. Pero siempre fueron eso, fantasías.

Fer y Lucía en Carmona

Fue en 2015 cuando descubrimos este rincón de Cantabria. En el puente de noviembre de ese año decidimos venir a conocer el parque Natural de Saja Besaya. Habíamos leído un artículo sobre un área protegida de Cantabria donde las montañas, el roble y el agua de los ríos eran los protagonistas indiscutibles de la zona, así que decidimos que teníamos que viajar a Cantabria Occidental. 

Tras investigar un poco, un amigo cántabro nos recomendó que durante nuestra estancia nos alojáramos en Carmona y lo estableciéramos como base para descubrir el área. Se puede decir que gracias a este amigo estamos hoy aquí y existe La Infinita.

Carmona es un pueblo pequeño, auténtico, de no más de 100 habitantes donde no parecía haber mucha actividad turística, donde sabíamos que íbamos a conocer de primera mano, otro modelo de vida.

Calles de Carmona

Pronto percibimos que en esas montañas tan cercanas al mar, había una cultura milenaria, una forma de vivir apegada a la tierra, al ganado y a las tradiciones. Una cultura que, aunque ha sufrido las variaciones normales de la evolución, ha sabido mantenerse muy cercano a lo que en su momento fue.

Vacas en Carmona

Vinimos a pasar un fin de semana y nos enamoramos del pueblo. De vuelta en la oficina, gruñendo como cada lunes tras el cristal de una torre de oficinas, empezamos a buscar una casa para pasar fines de semana, para venir de vacaciones con amigos y la que nos encantó resultó ser una antigua posada cerrada pero que aún conservaba la licencia en activo.

Las cosas iban saliendo de tal manera que resultaba imposible decir que no. Nuestro hilo rojo con la casa empezaba a desmadejarse.  La casa nos buscó, nos empujó a dar ese salto mortal donde piensas que no hay red, que debajo de ti existe solo vacío y efectivamente, así es, justamente es ese vacío el que engancha, el que hace de la vida una aventura y no una repetición rutinaria en la que te acabas acomodando y donde te vas perdiendo lo emocionante del camino.

De repente estábamos dejando nuestros trabajos en Madrid y preparando una mudanza porque habíamos encontrado un sitio en el que queríamos vivir todos los días y formar una familia. Por fin parecía que habíamos encontrado el sitio donde nuestros hijos verían Pepa Pig en carne y hueso, donde podíamos enseñarles desde pequeños que hay un maravilloso mundo si levantas la cabeza de la pantalla del móvil y que volver a sentir conexión con la naturaleza es de alguna manera reconectar con uno mismo. Fue así como encontramos de nuevo el sentido de la vida.

Caballos salvajes en Carmona

Como el destino nos trajo aquí, contamos nuestra experiencia basada en la vida en este pueblo pero que puede ser perfectamente trasladable a otros de las mismas características dispersos por toda la geografía cántabra. 

Debéis saber que en Cantabria existen seis pueblos galardonados con el premio de ser uno de los pueblos más bonitos de España. Eso implica una buena concentración de ellos en un espacio geográfico pequeño. 

Pero hablemos de Carmona.

Justo a medio camino entre el Valle del Saja y el Valle del Nansa se encuentra un pintoresco pueblo que parece sacado de un cuento. Nada más atravesar la Collada de Carmona, en la bajada del puerto, nos encontramos el Mirador “La asomada del Ribero”, es el primer contacto que se tiene con este lugar mágico. Desde ahí pudimos observar una espectacular vista de Carmona encajonado dentro de un precioso valle. La imagen, con los Picos de Europa de fondo, nos sobrecogió y quizás fue una de las imágenes que nos hizo tomar la decisión, eso era el paraíso. 

Vista de Carmona desde Mirador

Catalogado como conjunto histórico artístico, Carmona es un pueblo de los más característicos de Cantabria occidental. Sus casas de piedra humildes, entremezcladas con casonas señoriales, casi siempre de época barroca, conforman un pueblo tradicional con viviendas que pueden datar del siglo XVI. La vida allí corre a otro ritmo; dedicación casi exclusiva al ganado y a la agricultura para consumo propio. La mayoría de la población es mayor, pero todavía existen jóvenes con fuerzas y entusiasmo para continuar con la tradición ganadera del valle. Y es que la vaca Tudanca, autóctona de esta zona, es la joya de la corona.

Vaca tudanca en Carmona

Andando por sus calles empedradas, sientes una sensación particular, se ha parado el tiempo, pero es reconfortante darse cuenta de que no hay carteles, no hay anuncios, no hay artificio más allá de las farolas que iluminan el pueblo por la noche. Paseas por un sitio auténtico, donde la mano del turismo masivo no ha llegado como en otros sitios de Cantabria

Pasear entre las casonas señoriales y populares y maravillarse con el trabajo de la piedra, te hace ver la importancia que tuvo el pueblo en su momento. Rombos, flores, hojas de roble, visten la piedra de la mayoría de las viviendas.

Carmona al anochecer

Pero donde Carmona destacó siempre fue en la talla de madera: Sus “abarcas”, esos zuecos de madera elegantemente tallados y decorados eran los más famosos de toda la zona. Así nos lo recuerda la escultura que se encuentra en una de sus calles. Pero no sólo eso, con ver los aleros de las casas, sus barandas y sus vigas, se aprecia el mimo y el cariño con que tratan la madera. Casonas como La Infinita Rural Boutique, en la parte alta de Carmona, son ejemplos de estos concienzudos trabajos.  

La infinita en Carmona

La iglesia parroquial de San Roque fue una petición de Don Pablo Fernández Calderón, indiano al que no le fue mal en su periplo por México, y destinó 7.000 pesos para su construcción. Siendo reconocible desde cualquier punto del pueblo, te será fácil encontrarla, con su planta de cruz latina y bóveda de crucería.  

Paseando por Carmona uno entiende lo que significa vivir cerca de la naturaleza, uno entiende como sus habitantes respetan y entablan una relación beneficiosa para las dos partes. Balcones floridos, plantas cuidadas, manzanos, almendros, higueras, perales, limoneros, el pueblo es un auténtico vergel de árboles frutales. Los pájaros no son ajenos a ello y siempre andan revoloteando y cantando por sus calles.

La paz se apodera de uno al descubrir como todavía se puede vivir de una manera más humilde y cercana a la realidad aprovechando lo que ofrece la tierra.

Iglesia de Carmona

Es una pena pensar en el éxodo que han sufrido estos pueblos, que se ven avocados a la desaparición si alguien no pone remedio. Aún así, hay todavía ciertas esperanzas y gente joven con ganas de mantener este estilo de vida. 

Una vez ahí, hay que conocer a Amadeo, un entrañable vecino que sigue tallando cucharas de madera. Con su pelo blanco, su delantal de cuero y su sonrisa constante, todas las mañanas se sienta en la puerta de casa y comienza su rutina: seleccionar madera que previamente ha cortado en los bosques cercanos, darle forma esculpiendo la madera y dejando a su alrededor una maravillosa alfombra de virutas. Pasar a charlar un rato con él es una experiencia muy enriquecedora.

Si hemos hablado de la vaca Tudanca tenemos que hablar de su carne. Comer carne de esta raza autóctona es saber que solo se alimentó de pastos verdes y caminando por las laderas del valle.

Es completamente indispensable pasar por el restaurante del pueblo y pedir un chuletón de la zona y quizás el plato más famoso de esta zona de Cantabria, el cocido montañés. Cocinado a fuego lento, el cocido montañés se elabora con berza, alubias blancas, patata (siempre cultivado por ellos) y su compango. El compango lo compone costilla de cerdo, morcilla, chorizo y panceta. ¡Un auténtico manjar que debes probar sí o sí!

Carmona además cuenta con muchos sitios que descubrir a menos de 20 minutos. Puedes visitar   dos maravillas de la naturaleza, las cuevas del Soplao y las cuevas de Chufín, cada unas con sus particularidades que las hacen únicas en el mundo.

El Soplao es un conjunto de cuevas situadas en los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa. En la sierra de Arnero. Es considerada una cavidad única a nivel mundial por la calidad y cantidad de formaciones geológicas (espeleotemas) que alberga en sus veinte kilómetros de longitud total, aunque sólo cuatro están abiertos al público.

La cueva de Chufín está localizada en la localidad de Riclones, a escaso kilomentros de Carmona. Se encuentra ubicada en el lugar de confluencia de los ríos Lamasón y Nansa, en un entorno con un abrupto relieve en el cual existen varias cuevas con arte rupestre. Es una de las cuevas incluidas dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España»

Carmona

Si te apasiona el ciclismo, ¡Carmona es el destino perfecto!, su collada, habitual en la vuelta ciclista a España es el primer escollo que te encuentras en una zona plagada de puertos de montaña de diferentes categorías y dificultades para todos los niveles. Tanto si te gusta la carretera con el BTT, este quizás sea uno de los lugares más idóneos de toda España para practicar. No es casualidad que aquí se celebre la famosa prueba de los 10.000 del Soplao, que cuenta con varias competiciones de diferentes longitudes y versiones. Si eres un amante del ciclismo, Carmona es tu lugar ideal como base para el desarrollo de este apasionante deporte.

Merece la pena, dar un bonito paseo, por el camino que une Carmona con el núcleo de San Pedro a un kilómetro y subir a ver la Ermita de La Virgen de las Lindes, que fue fundada por el clérigo y literato don Pedro de Cossío y Celis.

Carmona desde mirador

Desde allí arriba la vista es impresionante, deja sin respiración, vemos Carmona y San Pedro en la parte baja del valle, rodeados de prados de un verde de otro planeta. Bosques, invernales y como colofón, los Picos de Europa al fondo, imponentes y nevados en esta época. La imagen sobrecoge y le hace sentir a uno, esa especial conexión con la naturaleza, esa conexión que nos atrapó, que nos hizo darnos cuenta de que quizás el sentido de la vida vaya en esta dirección, que ver un amanecer o un atardecer todos los días enriquece el alma, que redescubrir y vivir de primera mano las estaciones, te hace entender la vida de muchísimos seres vivos a tu alrededor y darte cuenta de que solo somos uno más. Estamos seguros de que si más gente reconectase con lo rural, con la naturaleza, muchos problemas actuales desaparecerían.    

Os invitamos con todo nuestro corazón a que descubráis Cantabria, una joya natural considerada de los sitios con más espacios salvajes de Europa. 


Fernando de Otto y Lucía Casanueva son una pareja de madrileños que se han convertido en carmoniegos por elección. Desde su pequeño hotel en Carmona, La Infinita Rural Boutique, disfrutan y contagian a los demás «la buena vida sencilla».        


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  1. Ana María says:

    Carmona es definitivamente el paraíso.
    Un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza…. Me encanta 🙂
    Lucía y Fer, pronto sabrán de mí 😉

  2. Trini velasco says:

    Allí todo es especial.
    Cuando voy al norte, no puedo evitar ir a Carmona y cómo no, hacer una visita a mis familiares.

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