Escapada a El Hierro, el viaje de Desi y Eli

Después del largo confinamiento lo que más nos apetecía era ‘sentir’ la naturaleza, disfrutar del mar y de la montaña, y a ser posible, de un lugar tranquilo, sin demasiada gente, pues aún debemos tener mucha precaución para evitar el virus, ese enemigo invisible al que no podemos ver pero que sabemos que sigue ahí, acechando. Y nos decidimos por El Hierro, la pequeña isla mágica de Canarias, donde encontramos exactamente lo que buscábamos.

Escapada a El Hierro

Tres días de escapada a El Hierro

Mi amiga Eli y yo lo hablamos un lunes, el 29 de junio, en Santa Cruz de Tenerife, la ciudad donde vivimos. Y tres días más tarde ya estabamos llegando a El Hierro. Era jueves por la tarde y no regresaríamos hasta el lunes a primerísima hora, por lo que disponíamos de tres días completos para conocer cada rincón de esta maravillosa isla esculpida por la naturaleza para sorprendernos y hacernos sentir felices de estar vivas.

Tres días, uno por cada municipio de El Hierro: Valverde, El Pinar y Frontera. Tres universos diferentes a escasos kilómetros de distancia en los que, en pocos minutos, pasas del  frío y niebla del norte, al calor más apetecible para lanzarte con entusiasmo a  los múltiples y sorprendentes charcos, piscinas naturales y accesos al mar tan salvajes como hermosos que regala este paraíso.

Pero volvamos al principio. Como alojamiento elegimos una preciosa y acogedora casa rural  en Las Rosas, en los altos de Valverde: Los Geranios Rojos II. No sólo porque nos gustó mucho sino porque admitía mascotas, algo fundamental para nosotras porque  nuestro grupo se completaba con Tintín, un pequeño chihuahua que es parte de la familia desde hace 12 años.

El sitio es precioso y bien ubicado. Pero nos encontramos con algo que no esperábamos: el frío. Desde que llegamos tuvimos que tirar de chaquetón y pantalón largo, pues la niebla y el viento nos acompañaron los tres días. Una pena porque la terraza y las vistas al mar que vimos en la web nos habían hecho soñar con desayunos idílicos en la terraza, rodeadas de naturaleza, incluso de un huerto de árboles frutales de los que te servías directamente. No pudo ser pero esto no restó ni un ápice a la sensación de libertad y de felicidad con la que afrontamos esta escapadita.

Primer día, Valverde

El primer día, dedicado a Valverde, comenzamos con un sendero llamado La Llanía, al que llegamos en apenas 15 minutos. Y les puedo asegurar que es una de las rutas más bonitas que he disfrutado en mi vida. Parte del paseo transcurre por un bosque de laurisilva, un auténtico bosque de cuento, con infinitas gamas de verde. Dura unas dos horas y es fácil de recorrer. 

Escapada a El Hierro, laurisilva

De ahí, a otra de las joyas de la isla: el árbol mágico de Garoé, cuya historia y leyenda te invitamos a conocer porque es realmente sorprendente. Sólo adelantarte que está destilando agua durante todo el día, que capta de las nubes y va depositando en unas pozas naturales que tiene alrededor. Si tocas su tronco, verás que está completamente empapado de agua. 

La parada para almorzar la hicimos en el Guachinche Aguadara, también muy cerca. Nos gustó tanto que incluso volvimos al día siguiente a cenar.  Es un lugar un poco surrealista en cuanto a decoración, pero el personal es  campechano y familiar. La comida abundante,  deliciosa y baratísima. Su entorno rodeado de viñedos llegó incluso a trasladarnos por momentos a una pequeña e imaginada ‘Toscana’. 

Y como el Mirador de la Peña estaba muy cerca no dudamos ni un segundo en parar allí a tomar un cafecito. Bello como todo lo que salió de la mente y el arte de César Manrique, este lugar es realmente fascinante y con las mejores vistas de la Isla. Desde allí se aprecia el vertiginoso desnivel del risco de esa zona para ver a lo lejos, y en miniatura, toda la zona de El Golfo.

Ese mismo día por la tarde fuimos hacia el Pozo de las Calcosas, unas piscinas naturales enormes que sólo vimos de lejos, pues el calor a esa hora apretaba y la bajada a pie por el empinado camino hasta el mar se nos hacía un poco duro.  Pero esta tarde sí nos dimos nuestro soñado baño. Fue en  Charco Manso, al que sí se podía llegar con el coche. Nos dimos el chapuzón del siglo en esa costa volcánica, en la que la lava ha ido esculpiendo auténticas obras de arte allá donde dirigías la mirada.

Charco Manso Escapada a El Hierro

Segundo día, El Pinar

Al día siguiente nuestra búsqueda de más tesoros se centró en el municipio de El Pinar. Nuestra primera parada fue, por supuesto, en Tacorón, uno de los pocos lugares accesibles en  la costa del Mar de las Calmas y famoso por la riqueza de sus fondos marinos. Gafas y tubo en mano nos zambullimos en sus transparentes aguas. Fue un rato maravilloso pero pronto nuestros estómagos nos recordaron que muy cerca de allí está La Restinga, donde disfrutamos de unos riquísimos y frescos camarones y lapas. ¿Y sabes quién estaba en la mesa de al lado?: Candela Peña, protagonista de la serie ‘Hierro’, cuya segunda temporada se rueda estos días en la isla. Curiosa coincidencia.

Saciada el hambre y con agua suficiente para el camino, nos dirigimos hacia el Faro de Orchilla. La carretera es de vértigo. No digo más. Pero merece la pena. Ahí sí que te sientes que estás en el fin del mundo y el paisaje volcánico es aún más evidente si cabe. El chapuzón en el muellito nos supo a gloria antes de emprender el regreso. Lo hicimos por la carretera hacia el Golfo, con algunos tramos donde los precipicios a ambos lados ponen a prueba tu temple. 

Tercer día, Frontera

Nuestro tercer y último día empezó camino hacia El Sabinar, en Frontera,  la zona donde están esos árboles increíbles que el fuerte viento retuerce sin piedad, pero que se mantienen orgullosos. Su frondosa corona verde se arrastra sobre el suelo para sobrevivir sobre un tronco reseco que parece más muerto que vivo, pero que aún así es capaz de sostenerla. Todo un espectáculo.

Pero antes, en el camino hacia esta maravilla de la naturaleza, está el Centro de Interpretación del Julán, el `corazón’ donde se estudia, investiga y exhibe lo poco que se sabe de los antiguos habitantes de El Hierro: los bimbaches. Pero si quieres disfrutar de la ruta arqueológica que organiza esta institución no olvides llamar antes, pues las salidas son a  las 8 de la mañana y ya no teníamos opción. Y acabamos esta crónica en El Golfo. Viniendo  desde El Sabinar, lo primero que llamó nuestra atención fue el sendero litoral de Arenas Blancas, desde el que puedes disfrutar de la espectacular costa que se abre ante tus ojos, con arcos de piedra enormes, cuevas, acantilados. De allí, a la joya de la corona: El Charco Azul!!!. Y mejor no contamos nada más, lo dejamos a la sorpresa porque es lo más auténtico del mundo. Con ese baño inolvidable despedíamos esta escapadita a El Hierro y a las maravillosas sensaciones que nos trajimos para siempre en la memoria.

Escapada a El Hierro Charco Azul

Sigue disfrutando con este video resumen de nuestra escapada a El Hierro hecho por Elizabeth Sauma y con música de www.bensound.com


Desiree Rieu trabaja en el sector de la Comunicación. Adora la Naturaleza y perderse con sus amigas por los miles de senderos que tiene Tenerife. Le encanta viajar y lo hace siempre que puede. Apasionadisima de la fotografía, y últimamente empezando también con el fascinante mundo de los vídeos.


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