Gambia y Senegal: El viaje de Alma

Una experiencia que enriquece el cuerpo y la mente.

Mi viaje fue un combinado con Gambia y Senegal; lugares que decidí explorar con una amiga para poder experimentar otra cultura, mucha naturaleza y, por supuesto, mucha fauna animal en estado salvaje.

En Gambia nos alojamos en el Sunset Beach Hotel, un hotel cómodo, que llenó nuestras expectativas, bonito y en primera línea de playa, donde puedes darte unos paseos por esas playas casi vírgenes; sin turistas, ni edificios de gran envergadura, todo al natural.  En esos paseos siempre te encuentras, o más bien te encuentran, los paisanos para ofrecerse como guías…, una locura pero divertida.

Hicimos un viaje donde combinamos excursiones clave, como por ejemplo la visita al impresionante mercado, en mi caso, fue el mercado Sukuta, donde encuentras pescados recién salidos del mar, sin ningún tipo de conservación en frío, cosa que no les parece preocupar en absoluto. ¡En España Sanidad nos precinta en un minuto! Se ofertaba gran variedad de especias, frutas, frutos secos, verduras, hortalizas, etc…

Mercado en Gambia

Pero lo más llamativo es ver como las madres están siempre con sus hijos grandes y sus bebés, ya sea trabajando, haciendo la compra, etc… Son imágenes enternecedoras cuando ves a esos bebes durmiendo junto al pecho o la espalda de sus madres, colgados por telas, con caras felices. Digno y recomendable pasar a verlo. Esas miradas con ternura, esos instantes donde palpas tanta humildad, que equivocados llamamos miseria, nos hace ver lo ignorantes que somos en cuestión a la vida. 

Visitamos la escuela local, pero os recomiendo que visitéis alguna escuela más informal, como pudimos hacer nosotras. Fuimos a una escuela, formada por un par de paneles de metal con un par de pupitres viejos;  inmediatamente después sólo valoras la labor tan grande que hacen los maestros por no dejar analfabetos a los niños y niñas del lugar. Aprovechamos para llevarle libretas, lápices, colores ,un par de útiles para ellos.

 Visitar Makasutu, es otra excursión que conlleva una experiencia sensorial, un lugar donde das un gran paseo en barca y disfrutas de la naturaleza en vivo. Incluyen alguna que otra actividad muy entretenida, como subir por las palmeras, para las atrevidas como yo.

Otro lugar que no se puede dejar de ver en Gambia es el pueblo de Pescadores Tanji. Jamás había visto tanto pescado en mi vida, imposible de cuantificar,  y cientos de personas trabajando en la pesca. Es realmente llamativo, una estampa que queda grabada en la retina.

 Hay que hacer alguna excursión por vuestra cuenta que os permita interactuar con la gente del lugar. Realmente son encantadoras y cuando ya coges confianza y te cuentan sus vidas, hacen que la nuestra sea superflua y materialista en todos los aspectos. Cambia tu percepción de todo: ver como gente vive en chabolas y es más feliz que nosotros, con menos preocupaciones, sin televisores, ni móviles de alta gama, ni coches, ni ropas caras…, hace que pienses qué hacemos nosotros preocupándonos, hasta de lo que haremos de comer mañana. Triste pero real. Os aconsejo pasear por las playas, coger un taxi y ver la zona a pie y comunicarnos con ellos, Dejarnos envolver por sus experiencias y llenar las nuestras.

Con respecto a Senegal, a mi fascinó. En este caso decidimos alojarnos en Fathala  Wildlife Reserve, una reserva natural donde te alojan en unas cabañas de “5 estrellas”; preciosas, cuidadas al detalle, como una habitación de lujo dentro de una gran tienda de campaña en plena naturaleza. Desde ahí te incluyen las excursiones de safari, recorrido por la selva en busca de animales, otra experiencia muy muy bonita. Al día siguiente, había otro safari, esta vez caminando, en busca de los leones y leonas; nos llevaron temprano sin desayunar, así no sentirían nuestro estómago lleno las fieras, (es broma, pero si fuimos sin desayunar, prefiero no saber el porqué). Esta experiencia es espectacular, vas con los cuidadores, te dejan poner lo suficiente cerca de ellos para plasmar ese momento con fotos, caminar al lado de esos felinos salvajes, todo esto, bajo supervisión constante y unas recomendaciones que debemos cumplir a raja tabla. Más de un susto me llevé. Adrenalina 100%.  

También  nos hospedamos en otro resort, Les Paletuviers, donde te alojas en casitas perfectamente ambientadas, cómodas y equipadas. Hay una casa de madera en el árbol, también es un alojamiento, se hospedaron otras compañeras que coincidieron con nosotras y pudimos verla. Es como estar en una película, pero no desmerecer las otras casitas. Estos días en este resort fueron maravillosos, salir a la terraza en plena naturaleza, pegada al mar, en silencio absoluto, mientras disfrutas viendo a los animales que corretean al lado, no tiene precio.

Dedicarte un tiempo para ti en el embarcadero viendo el atardecer, o solo disfrutar desde cualquier rincón del hotel mirando al mar mientras disfrutas de una rica y refrescante bebida en pleno agosto, o un simple café hace que te olvides absolutamente de todo.

Les Paletuviers Senegal

 Este lugar está muy bien cuidado y ambientado, no es barato al igual que la Reserva de Fathala,  pero lo ahorras por otro lado, te lo aseguro. Fuera del Hotel Les Paletuviers ya encuentras un pueblo de chabolas impresionante, donde paseas y disfrutas de esa sensación de alegría, paz y tranquilidad que transmiten. Es como retroceder muchos años atrás, en cuestión de avance tecnológico,  pero es avanzar en crecimiento personal, es sentir plenitud y serenidad.

Es un viaje que es imposible resumir, está lleno de vivencias maravillosas y sobre todo de anécdotas, pero para eso, mejor vivirlo en persona.  Tres años después no puedo olvidarlo, cambió mi vida y mi forma de percibirla, cambió mi actitud a mejor. Siempre estaré con ganas de volver. Mi lema desde que volví : vive y deja vivir.


Alma Pérez es una mujer sencilla, muy alegre y positiva. Licenciada en Pedagogía, decidió dedicar su vida a su pasión, el deporte. Como profesora de Pilates enseña a sus alumnos a conectar cuerpo y mente. Su otra pasión es viajar, donde nutre su alma y su esencia y da vida a su vida.

Su lema es ¡Inhala Alegría, Exhala Tristezas!

  1. Tinguaro says:

    Me encanta chicas, que envidia de viaje… para el próximo viaje me apunto. Aventuras 1000.

  2. Que bonito como lo has contado Alma, sin duda este rincón de Africa te cambia como persona, para mejor! Y lo tenemos ahí al lado en apenas 2 horas de vuelo. Una experiencia yo diría imprescindible! Gracias por compartirla.

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