Qué ver en Lille: ciudad de arte, historia y gastronomía

La ciudad de Lille está situada a orillas del río Deûle, cerca de la frontera con Bélgica. Por sus venas corre sangre francesa, flamenca, borgoña y española.

La capital de la región de Alta Francia, cuenta la leyenda, fue fundada por los gigantes Lyderic y Phinaert,  aunque los primeros documentos que hacen referencia a su fundación datan del año 1066, cuando la ciudad comenzó a desarrollarse alrededor del castillo de una de las islas del río Deûle, de ahí su nombre que proviene de L´Ille (la isla en español).

La cuarta ciudad de Francia tiene una situación estratégica entre Londres, Bruselas y París, ciudades conectadas por el Eurostar y los trenes de alta velocidad, que llegan a la estación situada en el modernísimo barrio de Euraille, edificado por algunos de los mejores arquitectos del mundo: Remi Koolhas, Jean Nouvel, Christian de Portzamparc o Claude Vascom. Arquitectura contemporánea que contrasta con las construcciones barrocas, góticas o renacentistas del barrio histórico de la ciudad.

Eurolille
Foto: Geoffroy Hauwen en Unsplash

En 2004 fue Capital Europea de la Cultura y desde entonces luce con orgullo su denominación de Ciudad de Arte e Historia.

Qué ver el Lille

Hay mucho que ver en Lille, así que cálzate unos zapatos cómodos, coge tu móvil, o cámara de fotos y prepárate para disfrutar.

Viejo Lille

Podemos comenzar el recorrido visitando la Grand Place, hoy plaza del General De Gaulle, uno de los hijos ilustres de esta ciudad.  Una hermosa y amplia plaza rodeada de casas de estilo flamenco. En el centro de la plaza una estatua, La Columna de la Diosa, conmemora el heroísmo de sus habitantes durante el asedio de Lille en 1792 por el ejército imperial. Siéntate en uno de sus cafés y disfruta del ambiente local.

Gran Place
Foto: Max Zed para Unsplash

Atravesamos el patio de la Antigua Bolsa, edificio ejemplo del barroco flamenco. Hoy en vez de corredores de bolsa nos encontramos a gente jugando al ajedrez, comprando libros de segunda mano, o disfrutando de una distendida charla en un café de su patio. Salimos a la Place du Théâtre donde nos recibe la Ópera. Un imponente edificio neoclásico diseñado por Luis Marie Cordonnier a principios del siglo XX para sustituir el edificio anterior de 1785, arrasado por un incendio en 1908. Consulta su programación antes de viajar por si te animas a disfrutar de uno de sus espectáculos.

Beffroi
Beffroi de la Cámara de Comercio. Foto: Paris Photographer/ Février Photography para Unsplash

A unos pasos de allí, tendremos que subir al Beffrot  (campanario) de la Cámara de Comercio, para disfrutar de las mejores vistas del centro.

Caminando hacia el norte por la Rue Lepelletier, llegamos a Notre Dame de la Treille, la catedral de Lille. Este templo recibe su nombre de la estatua milagrosa venerada desde la Edad Media. En 1999 la fachada de catedral gótica fue modificada por el arquitecto Pierre Lous Carlier, quién intervino en el tramo central de la ojiva de 30 metros de altura recubriéndolo con 110 láminas de mármol sujetas por una estructura metálica. La fachada está presidida por una puerta del escultor judío Georges Jeanclos. Esta parde traslúcida tiñe el interior del templo con un cálido velo rosa.

Cruzando la calle, el Museo de Hospice Comtesse, otra de las visitas indispensables. Un edificio de principios del siglo XIII que es el último vestigio del paso de los Condes de Flandes por Lille. Fundado por la condesa Jeanne de Flande en 1237, transformó el palacio en un hospital encomendado a la Virgen María. Actualmente se ha convertido en un museo en el que podemos ser testigos de la rápida transformación que tuvo Lille con la llegada de la Revolución Francesa, antes de la abolición de la monarquía en Francia.  Un lugar en el que adentrarnos en la interesante y rica historia de la ciudad.

Después de este interesante paseo, podemos recargar fuerzas en uno de los cafés de la animada Place du ognions.

La ciudad natal de Charles De Gaulle

Charles De Gaulle nació en Lille en 1890. El General y político jugó un papel fundamental en la Segunda Guerra Mundial y en las negociaciones de la Guerra Fría. Su ciudad natal no le olvida y ha puesto su nombre a la Grand Place, a la Universidad y le ha dedicado un monumento en su honor a la entrada del parque de la Citadella.

En el número 9 de la Rue Princesse está la casa de sus abuelos, en la que nació. Actualmente convertida en un museo que consta de dos partes: la casa familiar y la Fábrica de Historia. La casa conserva las habitaciones con los muebles y objetos personales de la familia. En el otro espacio, situado en la fábrica perteneciente a sus abuelos, está la parte museística en la que se hace un repaso a su vida y a la historia de Francia. Un interesante recorrido por la vida de este ilustre personaje.

La Cittadella

Tras la ocupación francesa de la ciudad en 1667, el ingeniero militar Sèbastien Le Preste, Marqués de Vauban, recibió el encargo de Louis XIV para construir una línea defensiva que protegiera la ciudad. Esta ciudadela, con su característica forma de estrella de cinco puntas, es considerada como la obra maestra de las fortalezas construidas por Vauban.

rio en Lile
Paseo por el río. Tim L. Productions para Unsplash

Actualmente es un lugar de recreo para los habitantes de Ille  que acuden a disfrutar de sus jardines y del zoo.

Palacio de Bellas Artes y Beffroi du Ville

De vuelta a la ciudad, nos dirigimos a la plaza de la República para visitar el su prestigioso Museo de Bellas Artes, uno de los mejores museos de Francia. El edificio, de finales de XIX, es otro ejemplo de Belle Époque francés, como la Ópera, con una monumental fachada. Pero lo mejor está en su interior ya que atesora una colección de arte que va desde maestros de la pintura como Rubens, VanDyck, Delacroix  o Goya, hasta de la escultura, como Rodin.

Befroi du Ville
Beffroi du Ville. Foto: Diane Picchiottino para Unsplash

Terminamos este recorrido por Ille subiendo al Beffroi du Ville, el campanario más alto de Europa, desde donde disfrutaremos de la mejor vista de la ciudad. Pero aquí no acaba todo. En el interior del Beffroi hay una interesante colección de arte contemporáneo que podemos visitar y el exterior del edificio nos sorprenderá con una peculiar mezcla de art decó y cultura flamenca.

Va siendo hora de ir pensando en comer…

Qué comer en Lille

La oferta gastronómica de Lille es una de las más ricas y variadas de Francia, con cerca de 900 restaurantes, así que este es un buen motivo para descubrir esta ciudad.

Las calles del Viejo Lille están salpicadas de estaminets, acogedores cafés con terraza que nos invitan a sentarnos y degustar algunos de los contundentes platos regionales tradicionales con sabor flamenco, como la carbonnade flamande (estofado de carne a la cerveza), el potjefleesch (pastel de carne) o el waterzoi (pollo o pescado en salsa cremosa y con verduritas), acompañados por cervezas artesanales.

Los famosos Mulles et frites belgas son el plato más popular en Lille durante el primer fin de semana de septiembre.  La Braderie, el mayor rastro de Europa, tiene su origen en la feria de Lille que se remonta al siglo XII. Este rastro reúne a varios centenares de anticuarios profesionales y a vendedores de toda índole, que ocupan las calles de la ciudad durante 33 horas para disfrute de los dos millones de buscadores de tesoros que pululan por los puestos en busca de alguna ganga o pieza única para comprar. Para reponer fuerzas, todos los restaurantes ofrecen este plato y lucen con orgullo, en el exterior de sus negocios, una montaña hecha con las conchas vacías de los  mejillones que se han consumido. Este año, no se celebrará pero su espíritu seguirá muy vivo por toda la ciudad.

Los golosos van a disfrutar mucho en Lille. La primera parada está en el 27 de la Rue Esquermoise. La Maison Meert es el templo del gaufre fourrée (gofre relleno), un hojaldre brioche aderezado con una pasta de vainilla de Madagascar,  que llevan produciendo desde 1849. El dulce icónico de la ciudad y de todo el norte de Francia.

Los merengues cubiertos de trufa y virutas de chocolate de las pastelerías Aux Merveilleux du Fred también te harán chuparte los dedos. Tienen varios establecimientos en la ciudad, busca el más cercano a tu ubicación.

Y para terminar podemos terminar comprando una cajita de los caramelos más emblemáticos de Lille, los P’tits Quinquins, que se llevan fabricando en la ciudad desde 1921. Su coqueta latita de hojata es un buen detalle para llevar de recuerdo.

À la prochaine, Ille !

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