Valles Pasiegos, un paisaje cántabro singular

Hoy te invitamos adentrarte en los valles cántabros del Pas, Pisuerña y Miera, cerca de la frontera con la provincia de Burgos, para descubrir los Valles Pasiegos, un paisaje singular fruto de la organización y la forma de vida propia de sus habitantes. Los pasiegos son una población que lleva siglos dedicada a la ganadería en la zona y que realizaban mudanzas estacionales, mudas, desde las zonas de pastos de los montes, donde establecían sus cabañas, hasta los fondos de los valles.

Valles Pasiegos. Foto: Patri Cámpora

Los Valles Pasiegos son un reducto de una cultura que se ha conservado a través de los siglos y que tiene a las cabañas y los cuévanos, unos grandes cestos de mimbres que portaban a sus espaldas, como símbolos de su cultura.

De camino a los Valles Pasiegos

A tan solo una hora de Santander se encuentra Vega de Pas, una de las tres poblaciones más importantes de los Valles Pasiegos, junto con San Pedro del Romeral, y San Roque de Riomiera. Adentrarnos en los valles es adentrarnos en otro tiempo, otro ritmo y otra forma de ver la vida. Mientras recorremos nuestro trayecto podremos descubrir otros atractivos de esta comarca.

A la entrada de la carretera que te lleva a Vega de Pas encontrarás uno de los parques de naturaleza más importantes y singulares de España, Cabárceno. Un plan genial si vas con niños ya que podrán disfrutar de animales de los cinco continentes que viven en libertad en hábitats naturales.

Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Foto: Patri Cámpora

Tomamos la CA-142 en dirección a Vega del Pas. A su paso por Cayón podemos hacer una primera parada para sacarnos una foto en el banco más bonito de Cayón, con vistas al río Pisueña

Continúa hacia la Vega de Villafufre, y desvíate para admirar el exterior de la Casa de Lope de Vega, hoy convertida en biblioteca y punto de información. En esta casa vivió la familia del ilustre poeta y dramaturgo del Siglo de Oro, antes de trasladarse a Madrid, donde él nació y vivió.

Más adelante, en el pequeño pueblo de Villacarriedo, te sorprenderá el Palacio de Soñanes, un palacio barroco mandado a proyectar por  Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino a principios del siglo XVIII y que ahora acoge un hotel de 4 estrellas. Junto a él encontrarás las típicas casonas cántabras profusamente decoradas por macetas de coloridos geranios.

En Valnuz haz una parada en el curioso Museo de las amas de cría pasiegas. Muchas jóvenes pasiegas tuvieron que emigrar para ejercer de amas de cría de los hijos de las familias de la poderosa corte de Madrid, debido a la pobreza que había en esta zona a mediados del siglo XIX. Las amas de cría pasiegas, cotizadas por ser fuertes y robustas, criaron a los infantes de la Familia Real Española durante generaciones. El museo está situado en la Casa de la Beata, junto al Santuario de Nuestra Señora de Valvanuz.

Valles pasiegos
Mirador de la Braguia. Foto: Patri Cámpora

Al salir de Selaya el paisaje ya empieza a cambiar dejando atrás los pueblos para entrar en zona de cabañal. Haz una parada en el mirador del Puerto de la Braguia para disfrutar de vistas espectaculares tanto al valle de Pisueña, con Villacarriedo y Selaya al fondo, como a la Vega de Pas, en la otra vertiente de la montaña.

Territorio Pasiego

El paisaje de los Valles Pasiegos es único en el mundo. Un paisaje transformado por la mano del hombre en el que se vive en armonía con la naturaleza y que cuenta la historia de los ganaderos trashumantes que pasaban un tiempo en los prados de las montañas, donde construían sus cabañas, y los inviernos en el fondo del valle.

Valles pasiegos
Cabañal en los valles pasiegos. Foto: Patri Cámpora

Las laderas de las montañas de los Valles Pasiegos son mosaicos de verde, formados por prados rodeados por muros de piedras que delimitan los terrenos correspondiente a cada una de las cabañas. Los pasiegos crearon a lo largo de los siglos esta curiosa organización y estructuración del territorio, que difiere de la tradicional en la que las viviendas se agrupaban en una zona y los campos de trabajo y prados de repartían alrededor de los poblados. En los valles pasiegos las cabañas están diseminadas por las montañas y cuentan con sus propios prados para guardar el ganado. El conjunto de cabañas conforma un cabañal o barrio.

Sobados pasiegos, dulce tentación

Los pasiegos son ganaderos y sus vacas frisonas pastan felices en esos pastos de verde deslumbrante. Con esa leche y esa mantequilla se hacen unos de los productos más deliciosos de Cantabria, los sobados y las quesadas cántabras, fuente de energía para comenzar bien el día en esta tierra. No dejes de comprar una cajita de auténticos sobaos pasiegos en los numerosos obradores que encontrarás por la zona, como los Sobaos Etelvina Sañudo en Vega de Pas.

Las villas pasiegas

San Pedro del Romeral, Vega de Pas y San Roque de Riomiera son las tres villas más importantes de los Valles Pasiegos. Pequeñas localidades en la que las viviendas se han agrupado a la manera tradicional de los pueblos.

Vega de Pas, una de las villas de los valles pasiegos
Vega de Pas. Foto: Patri Cámpora

Vega de Pas es la villa principal del Valle del Pisueña. Un agradable pueblo en el que hacer una parada para disfrutar de un reconfortante cocido pasiego. Puedes visitar el Museo de las Villas Pasiegas para descubrir la forma de vida tradicional de sus habitantes.

Fiestas del Orgullo Pasiego

El primer fin de semana de septiembre se celebra en San Roque de Riomiera la Fiesta del Orgullo Pasiego, o Fiestas del Orgullu Pasiegu, en dialecto pasiego. Unas fiestas que nacieron hace más de una década para conservar las tradiciones y costumbres de la Comarca Pasiega.

Durante este fin de semana los mozos y mozas de la zona se visten con trajes regionales y se celebran competiciones y exhibiciones de deportes y juegos autóctonos, como en Bolo Pasiego, Mudar el Palo o el Triple Salto Pasiego, que nos recordará a nuestro Salto del pastor. Así como degustaciones de la gastronomía local y concursos de relincho y ordeño.

Entre las actividades programadas por el Ayuntamiento destaca la tradicional misa en la ermita del Toral, pasacalles, bolo pasiego, salto pasiego, mudar el palo, degustaciones de pinchos, parrilladas…y otros más divertidos como los concursos de relincho o de ordeño.

Unas fiestas en las que nos podemos sumergir en la idiosincracia y costumbres de esta comarca de Cantabria.

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