Vegueta la bella

En la plaza se comenta cómo de un tiempo a esta parte han vuelto los pájaros a Vegueta. Desde bien temprano despiertan con brío a este barrio que se despereza con las primeras campanadas de la mañana. Son las ocho. Comienza el día.

Plaza de Santa Ana con Catedral

El agua se oye correr bajo los adoquines buscando camino a traves de acequias de otra época que se ramifican como raíces centenarias.

Y nos dejamos fluir con ellas.

Caminar por la suerte de calles de este casco viejo de Las Palmas es distinto a caminar por otras de la ciudad.  Es como si la historia acechara detrás de cada muro vigilando que todo permanezca.

Y permanecen las calles adoquinadas, las paredes de piedra y aquel viejo laurel. Permanece, incluso, el sonido de las espadas. Y no es cuento. Algunas mañanas se escucha el chirrido metálico de floretes. Sonidos de otro tiempo que llegan desde la Plaza de Santo Domingo. Son los alumnos de la Escuela de Actores de Canarias que aprenden esgrima enarbolando réplicas una vez a la semana. Esta imagen que no desentona, que parece tan normal, nos sirve como referencia y punto de partida para trasladarles a Ustedes a otros tiempos que aún se reviven aquí, en Vegueta, todos los días.

Atardecer en Vegueta

Si diéramos rienda suelta a nuestra fantasía sin ser fieles del todo a la historia y a los diversos episodios desde su fundación hace más de medio milenio,  si jugáramos con nuestra imaginación mientras caminamos Vegueta, no resulta nada difícil tropezarse con los vecinos ilustres que habitaban alrededor de la Plaza de Santa Ana o ver deambular a Colón preocupado por el retraso en la reparación de aquel timón, de aquella carabela, de aquella aventura que le llevó a orillas americanas cumpliendo, por fin, la católica encomienda. Testigo de sus plegarias son los muros de la Ermita de San Antonio Abad que resiste los embates del tiempo a la sombra de una resistente y colorida buganvilla que mira a un cruce de caminos.

El rin rin del móvil nos descoloca y nos recuerda que es hora de almorzar y ahí, a cuatro pasos, el toldo rojo de “Dolce Vita” donde Rosana y Antonio cocinan desde hace más de veinte años la mejor pasta de la ciudad. Imperdible una parada, un paréntesis en el tiempo para sentarte y trasladarte fácilmente a cualquier callejón de Florencia.

Restaurante La Dolce Vita

Sofía Loren, Ornella Mutti o Anita Ekberg te seducen desde las paredes mientras saboreas una burrata con trufa, miras por el cristal de la puerta y  piensas en el paseo. Desde ahí se ve el comienzo del Pasaje Pedro Algaba, un callejón hipnótico que te lleva desde la plaza de esa ermita donde oró Colón hasta la del Pilar Nuevo. Es serpenteante, silencioso. De noche, las pocas farolas de hierro que lo flanquean iluminan de manera taciturna los pasos que resuenan. Y por sonar, suenan hasta caballos que suben a abrevar a la fuente donde las aguadoras llenaban sus tinajas mientras los chiquillos salpicaban a los burros de carga.

A pocos metros, casi rozando la escalinata trasera de la Catedral de Las Palmas, donde cada domingo se celebra el Mercadillo Antiguo con panes, fruta y artículos de artesanía, está la pequeña plazoleta de Francisco María de León, un pintoresco enclave donde el tiempo se detiene. La Taberna “El Monje” es parada obligatoria de personas amantes del silencio y el buen trato. Un refresco o una tapa en su terraza son suficientes para llevarte contigo un poco de paz.

El bullicio llega desde la zona del Mercado. Cuando caminas por sus alrededores, por la calle Mendizábal o de La Pelota, resuenan ecos del martillo del herrero, de la radio novela en los talleres de costura, los tangos del relojero o el chismerío de la barbería… Hasta hace bien poco seguían abiertas aquellas tiendas de aceite y vinagre donde comprábamos al peso desde garbanzas hasta jabón.

Mercado de Vegueta

Los oficios tradicionales han dado paso a un comercio minorista. Pequeños locales en los bajos de las casas que hoy son tabernas, perfumerías, tienditas de ropa o anticuarios como “Deco Chic”; en la esquina de Reyes Católicos con Doctor Chil. El lugar perfecto para tocar el pasado. Si te descuidas, se te pasa la tarde entre viejas postales, figuritas, piezas de vajillas o espejos frente a los cuales te preguntas quién y cuando se habrá reflejado en él como tú ahora.

Escaparate tienda anticuario en Vegueta

Ahora Vegueta es donde viven muchos artistas, actores, músicos y escritores que conviven con vecinos de siempre y otros recién llegados desde Italia, Suecia, Finlandia o Senegal. Es punto de encuentro de la Ciudad cada jueves con las noches de tapas, es escenario de festivales de boleros, de teatro, de Jazz, de carnaval tradicional, de procesiones y  de parrandas en la Orden del Cachorro.

Escultura de mujer bajo árbol en Vegueta

Es donde se funde la historia con la tradición y la modernidad de Las Palmas. Es curioso como sin salir de sus calles y siguiendo la línea del tiempo puedes aprender desde los orígenes hasta la actualidad. Desde cómo vivían los antiguos pobladores en el Museo Canario a los distintos episodios de conquistas hasta el siglo XVIII en la Casa de Colón. La historia reciente en la Fundación Juan Negrín y el arte contemporáneo de tres continentes en el CAAM. Muy pronto, además, se abrirán las puertas a todo el arte de Canarias en el antiguo Hospital de San Martín que albergará el Museo de Bellas Artes.

La modernidad ha llegado a Vegueta con espacios para el coworking, locales de ensayo, talleres de artistas con puertas abiertas, de la mano de cocineros de vanguardia que han apostado por ella o a través del diseño de pequeños hoteles que surgen evidenciando el enorme atractivo que tiene mi barrio donde todo cambia. Y todo queda.

Mis lugares favoritos de Vegueta

Tabernas:

El Monje: Para un refrigerio los días de calor a la sombra de su pintoresca terraza.

Te Lo Dije Pérez: Buenas tapas y buen servicio

Boca Bodega: El lugar más pequeño donde disfrutar de grandes vinos y buenos quesos.

Órden del Cachorro Canario: Su cantina es uno de los secretos mejor guardados. 

Restaurantes

Dolce Vita: La mejor gastronomía italiana en Las Palmas. Ni en Italia se encuentran los espagueti con almejas o la burrata con trufa que aquí se prepara.

Triciclo: Excelentes platos mediterráneos con un recuerdo de la gastronomía local.

La Hierba Luisa: El vegetariano de Vegueta.

Casa Montesdeoca: Su hermoso patio te traslada a otros tiempos.

Tiendas

Deco Chic, el lugar perfecto para tocar el pasado. Antigüedades y piezas vintage.

La Vieja Bohemia, imperdible para amantes de las antigüedades y piezas vintage.

Tienda del CAAM, libros de arte y diseño de vanguardia.

Tienda de la Casa de Colón: preciosas colecciones de joyería y una cuidada selección de artículos para regalar.

Actividades

Escuela Luján Pérez para cursos y talleres de pintura, dibujo serigrafía o cerámica.

Mercadillo antiguo, Artesanía, fruta verdura y música tradicional. Todos los domingos de 10 a 2 de la tarde en la trasera de la Catedral.

Campanario de la Catedral de Santa Ana: sube al campanario y disfruta el panorama atlántico.

Alojamiento con encanto:

La Casa de Vegueta

The Boutique Rooms

Veintiuno

Hotel Boutique The Cathedral

Suites 1478


Ana Lola Betancor nació, creció y sigue viviendo en Vegueta donde después de más de veinte años dedicada a la comunicación decidió abrir el primer alojamiento con encanto en el casco histórico, La Casa de Vegueta. Desde allí cada día contagia el amor que siente por su barrio a sus huéspedes quienes descubren de su mano la historia, la gastronomía y el arte que le rodea.


¿Quieres pasear por las calles empedradas de Vegueta? Te hemos preparado una oferta irresistible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Whatsapp