5 platos típicos de Mallorca para chuparse los dedos

La gastronomía es uno de los muchos atractivos que tiene la isla de Mallorca. Más allá de las sobrasadas (¡las artesanas son de otro mundo!), las cocas de trampó y las esponjosas ensaimadas, existe una gastronomía rica y sabrosa que descubrir en nuestra visita a la isla balear.

Su recetario se remonta a la tradición medieval y en él encontramos platos como el frito mallorquín, el tumbet, o la sopa mallorquina. Una cocina sana y deliciosa para chuparse los dedos, elaborada con los productos de la tierra y el mar. Sumérgete en su sabor mediterráneo.

5 platos típicos de Mallorca
Mercadillo en Mallorca. Foto: Gary Butterfield en Unsplash

Sopa Mallorquina

Este es uno de los básicos de la cocina mallorquina, que no falta en la carta de ningún restaurante tradicional de la isla. Un primer plato a base de pan y verdura, que se sirve en una greixonera, la típica cazuela de barro mallorquina. Un plato humilde que se ha convertido en uno de los imprescindibles de la cocina de Mallorca.

Pese a que su nombre invite a pensar que se trata de un plato de cuchara, las sopas mallorquinas se comen con tenedor, ya que se compone de finísimas láminas de pan moreno empapadas en caldo y verduras. Las verduras que se emplean son de temporada, así que varían en función de la estación y del gusto del cocinero.

Como otros platos de la versátil cocina mallorquina, la sopa también tiene variaciones, como el caso de la sopa de matances, que incorpora trozos de carne o embutidos de cerdo.

Frito mallorquín

5 platos típicos de Mallorca
Verduras de temporada en Mallorca. Foto: Pixelbay

Un plato que se remonta al siglo XIV y que va variando con las estaciones, añadiéndole ingredientes de temporada como las alcachofas o las habas tiernas. Se cree que tiene origen sefardí, pues hay platos similares en la gastronomía judeo-sefardí y árabe, aunque sin cerdo.

El frito mallorquín consiste en una fritura con carne de cerdo, pimienta, ajo, hinojo, clavo, laurel y canela, a la que se le añaden, ya fritos, papas fritas, pimientos rojos, cebolletas y habas tiernas. Un nutritivo y sabroso plato.

Este plato cambia de nombre según sus ingredientes. Durante la época de la matanza de cerdo, se elabora el frit de matanzas, con su carne. Y en Pascua se cocina con carne de cordero y se denomina frit de pascua. Para aquellos que prefieran los frutos del mar, el frit mariner, en el que sustituye la carne por sepia, mejillones, gambas y rape, entre otros productos del mar.

Este plato se puede degustar en los típicos cellers, antiguas bodegas reconvertidas en restaurantes de cocina tradicional, en la zona de Part Forana, más allá de Palma.

Tumbet mallorquín

Plato típico de Mallorca, tumbet
Tumbet mallorquín. Foto: iStock

Uno de los platos que mejor define la gastronomía de la isla: sencilla pero de sabor contundente con ingredientes humildes de la huerta.

El tumbet se come frío o caliente, a gusto del consumidor, y sólo o acompañado de trozos de lomo, costillas o chuletas de cordero. Un plato que puede ser un principal para vegetarianos o un acompañamiento para carnes o pescados.

Pese a ser sencillo, su elaboración es laboriosa, ya que hay que freir por separado cada ingrediente. Una vez frito, se colocan por capas. Primero la papa, y encima el calabacín, la berenjena y el pimiento. Se riega todo con salsa de tomate y se mete en el horno para que los sabores se mezclen.

Este plato, reflejo de la dieta mediterránea, se empezó a cocinar en el siglo XV, con la llegada a Mallorca de la papa y el tomate provenientes de América.

En el recetario de la cocina mediterránea encontramos otros platos equivalentes, como la sanfaina de Cataluña, el ratatouille francés o la musaka griega, a la que le une un parentesco lejano.

Este es otro de los platos que se degustan en los cellers que ofrecen cocina tradicional.

Arròs brut

Un sabroso arroz muy caldoso que combina varios tipos de carnes. En castellano se traduce como arroz sucio, por el característico color oscuro de su caldo.

Entre sus ingredientes encontramos pollo, conejo, costilla de cerdo, cebolla, tomate, judía verdes, y azafrán, aunque, en temporada de setas, también se le suele echar esclatasangs, una seta mallorquina; o se le añade sobrasada o hígado de pollo.

Lo que lo hace único es su mezcla de especias, que incluye canela, nuez moscada, clavo y pimienta negra. Las proporciones utilizadas le darán una personalidad única en cada lugar en que lo probemos.

Gató de almendra

Gató de almendras típico de Mallorca
Gató de almendra. Foto: iStock

Y para broche final, un dulce patrimonio gastronómico de la isla hecho con uno de los productos con Indicación geográfica protegida, la almendra de Mallorca. Por su untuosidad, dulce sabor y propiedades aromáticas son ideales para preparar postres.

Este postre debe su denominación a la cocina francesa del siglo XVII. Gâteau en francés significa pastel o bizcocho, de ahí su nombre. Está elaborado con almendras, azúcar, canela, huevos y ralladura de limón y se suele servir espolvoreado de azúcar glass y con una bola de helado, aunque también es delicioso con una taza de chocolate caliente.

¿Se te ha abierto el apetito? Te invitamos a que planees tu próxima escapada gastronómica a Mallorca.

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