Reserva de la Biosfera de Fuerteventura: 5 maneras de conocerla

Fuerteventura es la isla más antigua del Archipiélago Canario, en ella habitan especies de flora y fauna singulares y ecosistemas únicos que llenan de vida a supuestos paisajes agrestes.

La escasa altitud del territorio que apenas supera los 800 m en su zona más alta, un clima cálido durante todo el año y los fuertes vientos reinantes, impiden que las nubes que atraviesan la isla depositen en la mayoría de los casos la tan necesaria agua que transportan. Sin embargo, los seres vivos que han poblado y pueblan este territorio, plantas, animales y el ser humano, han sabido desarrollar estrategias de supervivencia
para adaptarse a esta isla de aspecto aparentemente desértico.

Reserva de la Biosfera de Fuerteventura

Desde el año 2009 toda la isla y el hábitat marino que la rodea, en una franja de entre 3 y 5 millas, están declarados por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, mención y protección que sólo tienen el privilegio de recibir aquellos lugares excepcionales del planeta, donde la conservación del medio natural y el respeto por los valores culturales van de la mano del desarrollo humano y la sociedad en la que se asientan.

Geoturismo en la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura

Fuerteventura, la más anciana de las islas del Archipiélago Canario con
alrededor de 23 millones de años de antigüedad, guarda en la memoria de sus rocas una larga y rica vida geológica que está dispuesta a contar a todo el que quiera conocerla.

Los seductores paisajes donde extensas dunas se combinan con volcanes, campos de lavas, macizos, largos lomos en forma de cuchillos, inmensas playas de arena o rocosas costas, grandes valles o áridas y grandes llanuras, en realidad hablan del largo viaje geológico que ha vivido esta isla, donde la erosión ha dejado una profunda huella.

Reserva de la biosfera

En esta larga vida en que la continua erosión y los deslizamientos hicieron que la isla perdiera altura, sin embargo quedaron al descubierto los testimonios de ese antiguo pasado, a través de los depósitos de sedimentos oceánicos, en los que se pueden ver restos de fósiles de animales marinos ya desaparecidos, o de las lavas almohadillas procedentes de la corteza oceánica, las rocas más antiguas del archipiélago.

En ese dilatado viaje geológico también hay tiempo para las nuevas historias, como el Volcán de la Arena en el norte de la isla, el territorio más joven con tan sólo 10.000 años de antigüedad.

Rutas botánicas

Aunque a primera vista Fuerteventura, puede parecer un desierto
con escasas formas de vida, en la isla se conocen hasta el momento en torno a 2.670 formas de vida silvestre terrestre. De estas unas 700 especies son plantas, 16 helechos y 122 líquenes. Entre ellas se encuentran 15 especies endémicas exclusivas de la isla de Fuerteventura, entre las que destaca el cardón de Jandia (Euphorbia handiense), la salvia herbanica (Salvia herbanica) y el Gongarillo majorero (Aichryson bethencourtianum), plantas muy adaptadas a las duras condiciones de vida insular, donde las lluvias son escasas, los días ventosos abundantes y las horas de sol intenso muy numerosas.

Reserva de la biosfera de Fuerteventura

La isla, aunque a primera vista parece tener un paisaje homogéneo, esta compuesta por diferentes tipos de ambientes, destacando los saladares y lagunas costeras, los campos de dunas, los llanos deserticos y los barrancos poblados por palmeras y tarajales.

Observación de aves

Fuerteventura alberga la mayor cantidad de especies de aves
del archipiélago Canario
, siendo un lugar de gran interés científico y conservacionista, contando con cerca de 300 especies citadas hasta el momento. Entre ellas que resaltar ciertas especies de gran interés, como son la tarabilla canaria (Saxicola dacotiae), más conocida popularmente como “caldereta”, un pequeño paseriforme exclusivo de la isla; el guirre majorero (Neophron percnopterus), por poseer Fuerteventura la mayor población de todo el archipiélago, hoy en día recluida a las islas orientales, y una serie de aves esteparias amenazadas, tales como la hubara canaria (Chlamydotis undulada), el corredor sahariano (Cursorius cursor) y la ganga ortega (Pterocles orientalis).

A ello hemos de sumar importantes contingentes de aves migratorias que frecuentan la isla, algunas de paso y otra, en menor medida, como invernantes, entre los que destacan grupos como las de las garzas, garcetas y avetorillos, las limícolas (andarríos, archibebes, zarapitos, etc.), las gaviotas y charranes, y un amplio conjunto de paseriformes transaharianos, como alondras, bisbitas, lavanderas, mosquiteros, currucas, papamoscas y un largo etcétera. En definitiva, todo un “patrimonio ornitológico” de incalculable valor que debe conservarse y proteger para las generaciones venideras.

Observación de cetáceos.

Las aguas de la isla son consideradas como zona caliente de avistamiento de cetáceos y zona de especial sensibilidad en el tránsito de cetáceos
a nivel internacional
. Poseen una extraordinaria diversidad con 28 especies de delfines y ballenas diferentes, registradas hasta la fecha.

En sus aguas se pueden encontrara especies oceánicas raras y poco conocidos globalmente como los zifios, los cachalotes y los calderones. En general estás aguas representan un hábitat singular y diferenciado del resto de Canarias debido a su situación geográfica cercana a la vecina costa africana, a su profundidad y a las especiales condiciones oceanográficas con aguas más frías, abundancia de nutrientes y mayor plataforma costera, lo que confiere a esta superficie de mar con un indudable interés para los mamíferos marinos.

Reserva de la Biosfera de Fuerteventura

Se pueden observar habitualmente una variedad de delfines oceánicos como el delfín moteado atlántico (Stenella frontalis) o el delfín común (Delphinus delphis) con una comunidad de cetáceos costeros y de buceo profundo con diferentes estrategias de alimentación como los zifios (6 especies), el cachalote (Physeter macrocephalus), el cachalote pigmeo (Kogia breviceps), el cachalote enano (Kogia sima), el calderón gris (Grampus griseus) y el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus).

Astroturismo.

En Fuerteventura se tiene la sensación de estar más cerca del cielo. Al anochecer la bóveda celeste se pinta de la luz de las estrellas para ofrecer un espectáculo visual que sólo en pocos lugares del mundo tienen el privilegio de compartir, además sin necesidad de ascender a grandes altitudes. Desde prácticamente cualquier punto de la isla se pueden observar constelaciones propias del hemisferio norte y en épocas concretas algunas del hemisferio sur, debido a la cercanía del trópico de Cáncer. Al ser una isla ventosa el cielo suele estar limpio y despejado de frentes nubosos que dificulte la observación nocturna. Esto es posible porque las grandes extensiones de territorio deshabitadas o poco pobladas contribuyen a que la isla posea uno de los más limpios cielos del archipiélago.

Este admirable espectáculo puede ser aún más grandioso si se descubre la importancia que este recurso tuvo como lo mahos, antiguos habitantes de la isla. Numerosos grabados y yacimientos arqueológicos aborígenes, fueron importantes en sus rituales. El cielo define los usos y costumbres agrícolas y ganaderas, en las predicciones climatológicas, en la orientación terrestre y marítima.

En muchas zonas oscuras y  alejadas de las poblaciones, existen miradores astronómicos pertenecientes a la Red Insular de Miradores Astronómicos, en los que además ser ventanas al cielo y proporcionar información, estén acondicionados para la visita y el desarrollo de actividades astronómicas. 


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