Un día en La Graciosa

Hoy te invitamos a pasar un día en La Graciosa, una pequeña isla situada al norte de Lanzarote que desde el 26 de junio de 2018 es considerada la octava isla canaria. La mayor de las islas que componen el Archipiélago Chinijo (chinijo significa pequeño por estos lares), junto con los islotes de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste, sigue siendo una isla tranquila en la que se vive a ritmo lento de la pesca y el turismo. Un reducto de paz y tranquilidad que nos muestra la cara más auténtica de Canarias.

Foto: Patri Cámpora

La Graciosa y el resto de los islotes forman parte de una de las mayores reservas marinas de la Unión Europea, la Reserva Marina Isla la Graciosa e Islotes del Norte, con 70.439 hectáreas, por lo que podrás disfrutar de sus increíbles fondos marinos.

Vista aérea de La Graciosa. Foto: Turismo de Canarias

La Graciosa puede ser un destino para unos días de desconexión y relax, o un plan para una excursión de un día desde la isla vecina, Lanzarote.

Para saborear La Graciosa lo ideal es quedarse en ella un par de días, entonces empezarás a notar que tus pulsaciones bajan y que caminas más despacio por las calles de arena. Pero pasar un día en la isla también puede ser una estupenda experiencia y una primera toma de contacto con este pequeño paraíso.

Como llegar a La Graciosa

Muelle de Caleta de Sebo. Foto: Patri Cámpora

Para llegar a La Graciosa hay que tomar uno de los cómodos barcos que salen desde el Puerto de Órzola, en el norte de Lanzarote. (Binter Canarias y Líneas Romero tienen un servicio de guaguas hasta Órzola con dos frecuencias diarias desde la T2 del Aeropuerto de Lanzarote). Si estás ya en Lanzarote, aprovecha para coger el primero de la mañana, para que te cunda el día.

Desde allí realizarás la travesía que cruza lo que los conejeros y gracioseros conocen como El Río, la franja de mar que separa la costa norte de Lanzarote de La Graciosa. Durante el trayecto no podrás quitar la vista del imponente acantilado de la costa conejera. A sus pies, la playa del Risco. Hasta esta playa llegaban en barca las mujeres de los pescadores gracioseros para vender su pescado en Haría y Magüez. Desde la orilla subían cargadas con sus pesadas cestas de pescado fresco por el empinado camino de los Gracioseros y lo volvían a bajar, al final del día, repletas de frutas, legumbres y verduras para llevar de vuelta a casa. Mucho ha cambiado la vida de los gracioseros desde entonces…

La Graciosa, una isla con otro ritmo

Calles de Caleta de Sebo. Fotos: Patri Cámpora

La Graciosa es un lugar donde el tiempo pasa despacio. Pese a que la isla ha cambiado mucho en los últimos años, sus calles siguen luciendo arena en vez de asfalto, sus casas, y cada vez más, apartamentos y casas vacacionales, están pintadas de blanco y no superan los dos pisos de altura, y en sus restaurantes y bares, siguen sirviendo pescado fresco del día.

Por las calles de Caleta de Sebo, su población más importante,  todavía verás a las vecinas barrer su trocito de acera, protegerse del sol con uno de los típicos sombreros de La Graciosa, o a los viejos pescadores, luciendo una piel curtida por una vida en la  mar, echando su partida de cartas.

Cada vez más encontrarás también tiendas en las que alquilar bicicletas para recorrer la isla, alguna en la que comprar un recuerdo de tu paso por La Graciosa, locales en los que reservar tu taxi 4×4 para para dar la vuelta a la isla o para llevarte a alguna de sus playas, o restaurantes donde puedes comer pescadito fresco y tomarte un gin tonic para disfrutar de la tarde antes de coger tu barco de vuelta.

La Graciosa es una isla que vive del turismo, pero es también un lugar de veraneo para muchos y eso se nota, sobre todo, en los meses de verano donde la máxima afluencia de turistas y veraneantes comienza a llegar a mitad de julio con motivo de las Fiestas del Carmen y las vacaciones escolares. Si tienes flexibilidad a la hora de elegir cuándo visitarla, te recomendamos que vengas en septiembre y octubre, disfrutarás de las calmas y el buen tiempo asegurado. Encontrarás el paraíso que buscas.

En busca del paraíso

Los paraísos del siglo XXI no son lo que eran. Casi todos los rincones secretos se desvelan en las redes sociales y todo el mundo quiere sacarse la misma foto y, en vez de piratas, son los turistas los que harán el abordaje en tu coqueta playa desde un catamarán.

Playa de la Francesa. Foto: Patri Cámpora

Pero los buscadores de paraísos han de ser pacientes. En una hora el barco de turistas zarpará y se llevará la música a otra parte, y el instagrammer se habrá ido a buscar otro lugar para coleccionar más likes y tú te podrás quedar solo disfrutando de tu playa paradisiaca de arenas claras y aguas turquesas.

Cómo movernos en La Graciosa

Ciclistas en noroeste de La Graciosa. Fotos: Patri Cámpora

Para recorrer la isla tenemos tres opciones: caminar, ir en bici o alquilar un jeep-taxi. Elige la opción que más te apetezca, pero ten siempre en cuenta tu forma física y lleva suficiente agua, comida y protector solar. No encontrarás ningún sitio donde comprarlo fuera de Caleta de Sebo. Y recuerda llevar tu teléfono cargado, por si necesitas ayuda, y para llenar la memoria de tu móvil de fotos de rincones maravillosos.

La Graciosa en 4×4

En La Graciosa los taxis son vehículos 4×4 autorizados para el transporte de pasajeros que transitan con soltura por las pistas de tierra. Los encontrarás junto al muelle, nada más bajar del barco.

Comenzaremos nuestro recorrido en Caleta de Sebo, desde donde saldremos en dirección norte hacia a la Playa de las Conchas, situada a unos seis minutos en jeep, a una hora a pie, o a 30 minutos en bici. Antes de llegar a la playa ya querremos parar para tomar la primera foto de la vista de Montaña Bermeja y los islotes de Montaña Clara, Roque del Oeste y Alegranza.

Vista del archipiélago Chinijo. Fotos: Turismo de Canarias

La Playa de Las Conchas es una de las playas más bonitas de la isla, e incluso de Canarias. Con sus 700 metros de largo y 12 metros de ancho de arena blanca (proveniente de conchas trituradas), aguas turquesas e impresionantes vistas al archipiélago Chinijo, te fascinará. Pero detrás de su belleza esconde fuertes corrientes, por lo que hay que tener mucho cuidado a la hora de bañarse, y no meterse más allá de donde se haga pie. Cuando sube la marea se forma una laguna en medio de la playa, ideal para refrescarse con seguridad.

A la entrada de esta playa una placa recuerda a un padre y una hija franceses, Francis y Bahía, que perecieron ahogados en sus aguas en 2013. Disfrutémosla con cautela para que no se repita esta triste historia.

Playa de las Conchas. Foto: Turismo de Canarias

Si quieres obtener unas vistas aún más impresionantes del archipiélago Chinijo y de la playa de las Conchas, te recomendamos que subas a lo alto de Montaña Bermeja. Sacarás las mejores fotos.

Caletón de los Arcos y Playa de La Lambra

Continuamos nuestro recorrido. Nuestra próxima parada será el Caletón de los Arcos, donde podremos contemplar una entrada de mar con unos impresionantes arcos de piedra, bajo los que observar el mar batir con fuerza.

Caletón de los Arcos. Foto: Patri Cámpora

Un poco más allá, en la costa noroeste, está la Playa de La Lambra. Esta tranquila playa se encuentra junto a una de las zonas más protegidas de la isla por ser zona de nidificación de aves, así que respeta las señalizaciones y no te salgas de los senderos.

Playa de La Lambra. Foto: Patri Cámpora

Pedro Barba, el primer asentamiento

Playa de Pedro Barba. Foto: Patri Cámpora

Pese a que La Graciosa fue la primera isla en ser descubierta, fue la última en ser poblada. Cuentan que Pedro Barba fue el primer asentamiento de la isla, allá por 1832. A finales del siglo XIX se construyó una fábrica de salazón de pescado y casas para los trabajadores. El proyecto no fue bien y el poblado cayó en el abandono y las familias que lo habitaban se trasladaron a Caleta de Sebo.

Muelle de Pedro Barba. Foto: Patri Cámpora

Pedro Barba hoy en día cuenta con una veintena de casas de veraneo, la antigua escuela, un muelle desde el que disfrutar de un refrescante chapuzón y una pequeña playa. Un lugar para aquellos que quieran desaparecer del mundo por unos días.

Relax en la Playa de la Francesa y Playa de Montaña Amarilla

Playa de la Francesa. Foto: Patri Cámpora

Tras el tour por el norte de la isla, puedes acordar con tu conductor que te lleve a la Playa de la Francesa y te recoja por la tarde, para poder exprimir el día disfrutando de la playa antes de la salida del barco. La Francesa es una hermosa playa de aguas calmas en la que disfrutar de un buen baño y del snorkel.

Vista general Playa de la Francesa. Foto: Patri Cámpora

Esta es la playa elegida por los catamaranes que hacen excursiones alrededor de la isla, por lo que en determinados momentos del día podrás sentirte invadido por los turistas que bajan a tierra. Si estás buscando más silencio y menos aglomeraciones, tranquilo, todo tiene solución.

Coge tu toalla y camina hasta el final de la playa, asciende la pequeña loma y dirígete a la playa de Montaña Amarilla (conocida también como La Cocina), donde te sorprenderá una impresionante cala de arena blanca bajo una pared de piedra amarilla intensa. Relájate al sol y baja las revoluciones. Estás en La Graciosa, ¡el paraíso existe!

Montaña Amarilla. Fotos: Patri Cámpora

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