Cabo Verde: Nilza Barros

Conocí a Nilza Barros en la isla de Santiago y ella me hizo entrega de la llave para entender el archipiélago mestizo, Cabo Verde

Con ella recorrimos la Cidade Velha, Patrimonio de la Humanidad, viajamos a los orígenes de Cabo Verde, descubrimos la belleza que guarda en su interior la isla de Santiago y su riqueza cultural. Ella nos hizo entender la cultura caboverdiana y su mestizaje.

Nilza nació en la isla de Santiago en el año 1977 y lleva trabajando en el sector turístico veinte años, primero como guía turística y más tarde como empresaria, con su propia compañía desde 2010. Su pequeña empresa se llama Tourguidenilza, como la conocen a ella en la isla, y no sólo ofrece servicios de guía sino que actúa también como operador turístico.

Nilza no es una guía cualquiera, es una mujer que ama su país y su trabajo y eso se nota. “Lo que más me gusta de mi trabajo es que puedo trabajar desde mi país y con mi gente para mostrárselo a los turistas”. Yo creo que Nilza es mucho más que una guía, es una contadora de historias. Sabe transmitir a través de su expresión corporal, de su voz, de su ritmo, la historia y la cultura caboverdiana.

Aún se me pone la piel de gallina cuando recuerdo el momento en que nos detuvimos en la vieja rua Banana, en Cidade Velha, la ciudad en la que se fundó Cabo Verde, y empezó a marcar el ritmo golpeando sus manos sobre sus piernas, para narrarnos como las esclavas africanas se reunían alrededor del fuego a bailar por las noches hasta caer rendidas para liberarse del sufrimiento al que estaban sometidas. ¡Un momento mágico!

También recuerdo aún su voz, cantando las canciones de Cesaria Évora en criollo e inglés, para que las entendiéramos, mientras recorríamos los bellos paisajes del interior de Santiago.

Nilza es una mujer fuerte, luchadora. Una mujer badía. Una de esas mujeres empoderadas que te encuentras por Cabo Verde y por África.

Cuando le pregunto que es ser badía me cuenta: “badía soy yo. “Tengo tres hijos. El primero no recibió ninguna ayuda de su padre (emigrante en Estados Unidos), pero su familia nos mandaba ropa. Les esperé 7 años pero no regresó. Las mujeres badías trabajan como yo hice y sigo haciendo. Fuera de casa y atendiendo sus hogares. Son mujeres genuínas.”

De su país le gusta su gente y el modo en el que viven “siempre con una sonrisa, con esperanza, y atendiendo a su familia, vecinos y sobre todo, a sus mayores”. Se siente orgullosa de su naturalidad y nos cuenta que los caboverdianos sufren cantando. ”Hay una morna que dice que luchamos cuando no hay lluvia  y cuando llueve nos ahogamos.”

Santiago es su mundo. “Cidade Velha es como la isla de Goré en Senegal. El Pico de Antonia es mi Kilimanjaro. La isla en si es como Santo Tomé y el resto de los trópicos. Las costa este es como un safari en Kenia con el Kilimanjaro al fondo. Y mi ciudad, Praia, me recuerda a Guinea Bissau, Angola, Mozambique, Brasil y Portugal, con la arquitectura barroca y colonial”.

Ella enfrenta las dificultades cantando y bailando, sacando las penas hacia fuera como hacían las esclavas africanas cuando se reunían junto al fuego al anochecer. Y no se rinde, “por sus mayores y por los pequeños”

Los caboverdianos trabajan para conseguir comida, refugio y unidad.  “No tenemos diamantes, pero tenemos felicidad; no tenemos oro, pero tenemos maíz y sol; no tenemos dinero, pero tenemos música, amor, mar y una tierra fuerte y bella. Lo que necesitamos es lluvia.”

Nos despedimos de Nilza con música, con una de sus  canciones favoritas,  Porton de nos Ilha de Renato Cardoso, interpretada por Ildo Lobo.

¡Hasta pronto!

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