Viajar a Cabo Verde

Viajar a Cabo Verde es un sueño por cumplir para muchos canarios. Cabo Verde es un archipiélago muy cercano pero a la vez muy desconocido para la mayoría de nosotros. Descubre el archipiélago mestizo

A sólo 2 horas y media de vuelo desde nuestras islas, frente a las costas de Senegal, se encuentra la República Democrática de Cabo Verde. Un joven país (se independizó de Portugal en 1974) compuesto por 10 islas que se organizan en dos archipiélagos:

  • Barlovento:
    • Santo Antão
    • São Vicente
    • Santa Luzia (deshabitada)
    • São Nicolau,
    • Sal
    • Boa Vista
  • Sotavento:
    • Santiago
    • Fogo
    • Brava

Para los canarios es una tierra que nos resuena, que nos resulta familiar por su orografía que nos recuerda a las de nuestras montañas y playas,  y también por la forma tradicional de vida que allí se mantiene en muchos lugares, que nos hace viajar en el tiempo y ver con nuestros ojos cómo vivían nuestros abuelos.  

Pero la lengua, costumbres, gastronomía, música y sus gentes nos dejarán claro que estamos ante una cultura diferente a la nuestra: la criolla. Una rica cultura nacida de la fusión entre los colonizadores portugueses, que llegaron a este archipiélago despoblado en el siglo XV, y los esclavos africanos provenientes de Costa de Marfil y Guinea.


Viajar a Cabo Verde: primera toma de contacto

Nada más aterrizar en el aeropuerto de Sal, nuestra primera escala en Cabo Verde, empezaremos a sentir el mestizaje en los rostros de la gente con la que nos cruzamos. Todos los tonos de piel inimaginables, todos los colores de iris, la mezcla de rasgos…, nos hablarán de un archipiélago en el que se gestó la cultura y la lengua criolla que luego se extendería por la otra orilla del Atlántico.

Al cambiar nuestros euros por escudos caboverdianos nos daremos cuenta de que estamos ante una nación joven que pone en valor su corta historia y  se siente orgullosa de su cultura. Con los billetes en nuestra cartera, en los que se estampan los rostros de los líderes de la independencia caboverdiana, Amílcar Cabral y Arístides Pereira, de músicos como Cesária Évora o Codí de Dona, o de hombres de letras como Henrique Texeira de Sousa o Jorge Barbosa, iniciamos nuestro viaje por Cabo Verde explorando el archipiélago de Barlovento, comenzando por la isla de Sal.

Playa de Santa María, Isla de Sal

El Archipiélago de Barlovento: Isla de Sal

Sus playas interminables de arena blanca y agua turquesa valen por si solas un viaje a Sal, pero hay mucho más por descubrir.

La playa de Santa María con el Pontao, Isla de Sal

Los alisios atraen a windsurfistas y kite surfers  en invierno. Los amantes de la naturaleza disfrutan con la observación de las tortugas, los tiburones o el buceo. Los que buscan nuevas emociones, con las excursiones en quads o 4×4 por pistas de tierra, en busca de espejismos o piscinas naturales, como el conocido Olho Azul. Pero también hay lugar para los que deseen adentrarse en la historia y la cultura de Cabo Verde, visitando las Salinas de Pedra Lume, que fueron el motor económico de la isla, o mezclándose con los locales en el puerto de Palmeira, por las calles de su capital, Espargos, o simplemente paseando por el Pontao de Santa María. Y para aquellos que desean vivir sus vacaciones en bañador, la interminable Playa de Santa María, un paraíso en el que relajarse al sol, disfrutar de todo tipo de deportes acuáticos y de la mejor música. Cada Septiembre se celebra el Festival de Santa María en la misma playa.

Cometas de kite surf en Kite Beach, Sal
Tiburón limón en Shark Bay, Isla de Sal.
Las salinas de Pedro da Lume en la Isla de Sal.

Pero si buscas conocer más a fondo la cultura caboverdiana has de seguir explorando este sorprendente archipiélago en el que cada isla tiene su propia idiosincracia  y nos aporta una pieza más para entender este pequeño y complejo puzle que es Cabo Verde.

Kitesurf en la playa de Salamança, São Vicente

El Archipiélago de Barlovento: Isla de São Vicente

Desde el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral de Sal podemos volar con la compañía Binter NT hacia Boa Vista, Santiago y São Vicente. Así que proseguimos este viaje por las Islas de Barlovento, comenzando por São Vicente, la isla en la que nació Cesária Évora, la cantante más universal de Cabo Verde.

A São Vicente se puede llegar atraído por uno de los eventos musicales más importante del país, el Festival Bahía Das Gatas, que reúne cada agosto a los mejores artistas caboverdianos a pie de playa. O también para impregnarse del espíritu de la cantante Cesárea Évora, la diva de los pies descalzos, que popularizó la morna por todo el mundo, estilo musical que ha sido recientemente declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. O tal vez persiguiendo los alisios que soplan en la playa de San Pedro y Salamansa y las convierten en spots perfectos para los deportes de viento…, pero siempre te llevarás mucho más.

Plaza de Amilcar Cabral en Mindelo, São Vicente.
Interior del Centro Museológico Cesaria Évora, en Mindelo.
Bahía de Mindelo, en Sãa Vicente

Por las calles de Mindelo podrás cogerle el pulso a la vida cotidiana de Cabo Verde: el trajín de las vendedoras en el Mercado Municipal, los pescadores descargando las capturas del día en el muelle del mercado del Peixe, hombres tomando un grogue (aguardiente de caña) en un bar desde el que sale la voz de la omnipresente Cesária o Cise, como la conocen por aquí…

Desde el puerto podrás observar el ir y venir de cruceros, veleros y el ferri que comunica la isla con Santo Antão, con su imponte silueta; podrás darte un baño en la Playa de Laginha y relajarte en un moderno beach club o optar por descubrir porque la llaman la ciudad culta visitando sus museos, librerías y locales de música, en los que todas las noches se despliega el talento local. O participando en algunos de los eventos culturales que dinamizan sus calles como el Festival de Teatro Mindelact, que se celebra en noviembre, el Festival de Cine al aire libre o el Carnaval, el más importante del país.

Burrito en Monte Verde, Sãa Vicente.

Más allá de del bullicio de Mindelo encontramos una isla de árida belleza, sólo rota por el Monte Verde, una verde atalaya desde la que se contempla una panorámica de toda la isla, y por los campos de cultivo del Madeiral. A través de calzadas de piedra llegarás a pueblos de pescadores como Salamansa,  Baía das Gatas, donde los barcos con velas hechas de sacos de azúcar regresan cargados de pescado y langostas, o Calheta, donde puedes degustar pescado fresco y visitar el pequeño museo del pescador. Un paisaje que invita a la calma.

Valle de Paul en Santo Antao

El Archipiélago de Barlovento: Isla de Santo Antão

Tras una hora en ferri desde el puerto de Mindelo llegamos a Porto Novo, la capital de la isla más occidental del archipiélago, Santo Antão, la segunda en extensión y un paraíso por descubrir.

Ribeira das Patas, Santo Antao

Una isla de contrastes en la que conviven valles tropicales, áridos cañones y sobrecogedoras ribeiras o barrancos. Un lugar en el que el tiempo se ha detenido y la morabeza se percibe en las miradas afables de sus gentes. Una población que vive de la tierra y el mar, como en otros tiempos, al ritmo de las estaciones.

Campesina en el Valle de Paul, Santo Antao

Su abrupta orografía atrae sobretodo a senderistas que encuentran aquí un paraíso de barrancos, cañones y volcanes por recorrer. También llegan aquí los amantes del buceo que se encontrarán con fondos vírgenes. Y aquellos que quieren bajarse del mundo y parar el tiempo, recorriendo el exuberante valle de Paul, conociendo  cómo se produce el grogue (aguardiente de caña) en los trapiches, compartiendo momentos con los campesinos que saludan desde sus casas de piedra o esperando la llegada de los pescadores al muelle de Ponta do Sol.

Ponta so Sol
Pescador en muelle de Ponta do Sol, Santo Antao.

El Archipiélago de Barlovento: Isla de São Nicolau

Para seguir explorando las islas de Barlovento, tendremos que regresar de nuevo a São Vicente para tomar un vuelo hacia Santiago, para desde allí volar a São Nicolau.

Explorar uno de los tesoros de Cabo Verde, el Parque Natural de Monte Gordo, con sus espectaculares ejemplares de  dragoeiro caboverdiano, puede servir de excusa para volar hasta aquí. Pero a lo largo de su costa también encontrarás muchas sorpresas como las piscinas naturales en Carveirinho, las calas desiertas de Baixo Rocha o el pueblo abandonado de Ribeira Funda.

De São Nicolau te llevarás la belleza y variedad de sus paisajes, pero sobre todo el ritmo pausado y la amabilidad de sus gentes, dedicadas a la pesca y la agricultura.

Dunas en la Playa de Chaves, Boa Vista.

El Archipiélago de Barlovento: Isla de Boa Vista

Para llegar a la última de las islas habitadas del archipiélago de Barlovento tenemos que viajar hasta Santiago y coger el vuelo que nos llevará al Aeropuerto Internacional Aristides Pereira, en Boa Vista.

La isla más cercana a la costa africana tiene el sello del continente vecino. Un recorrido por su interior nos lleva a una curiosa ruta por paisajes de inspiración marroquí, que incluyen el sorprendente desierto de Viana, que se nutre de las finas arenas del Sáhara, o algún oasis al borde de un  riachuelo.

Viajar a Cabo Verde: Boavista
Burro en libertad, Boa Vista-
Viajar a Cabo Verde, desierto de Viana en Boa Vista
Desierto de Viana, Boa Vista.

Su costa, una impresionante sucesión  de playas paradisiacas de arena blanca y agua cristalina, recibe cada año la visita de miles de turistas y de unos ilustres visitantes: las tortugas bobas (Caretta caretta), que acuden a desovar, y las ballenas jorobadas, que vienen a reproducirse. Entre los meses de marzo a mayo, sus playas son un mirador privilegiado para la observación de estas criaturas increíbles, ya que la mayoría de los avistamientos se producen a sólo 4 ó 5 kilómetros de la costa. Todo un espectáculo de la naturaleza a tu alcance.

Viajar a Cabo Verde, beach club en playa de Chaves en Boa Vista
Beach club en Playa de Chaves, Boa Vista.
Viajar a Cabo Verde: Bahía de Sal rei en Boa Vista
Bahía de Sal Rei, Boa Vista.

Pero a pesar de que las playas de Boa Vista son un reclamo irresistible para los turistas que llenan sus complejos turísticos, la vida sigue su ritmo en la isla. Te puedes perder por las calles de su capital, Sal Rei, y  disfrutar del día a día de sus habitantes: pescadores pintando sus barcas junto al mar, niños jugando en el muelle, mujeres haciendo sus compras en el mercado…  o dirigirte hacia los pueblos agrícolas del interior y contagiarse del ritmo lento de sus habitantes, que juegan al ouril, un juego tradicional africano, al atardecer a la sombra de las buganvillas que decoran sus alegres casas de colores.

Viajar a Cabo Verde: Mujer en Praia
Praia, Isla de Santiago.

El Archipiélago de Sotavento: Isla de Santiago

Pero para tomar el pulso a Cabo Verde hay que conocer Santiago, donde está la capital, Praia. Viajar a Santiago es viajar al pasado, al presente y al futuro de este país.

La isla de Santiago tiene la llave para entender Cabo Verde. En Cidade Velha, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, conectaras con los orígenes mestizos de este pueblo, hijo de colono europeo y esclava africana. El que fuera el primer asentamiento colonial europeo en los trópicos, conserva aún buena parte de la estructura original de la que fuera primera capital de Cabo Verde, Ribeira Grande: la fortaleza de São Felipe, los restos de la catedral arrasada por los piratas,  la plaza del Pelourinho donde comerciaban con los esclavos, la iglesia de Nossa Senhora do Rosario, en la que oraron Vasco de Gama y Cristóbal Colón de camino a América, y las casitas de piedra de Rua Banana, harán que viajes en el tiempo.

Viajar a Cabo Verde, mujeres en Cidade Velha, Santiago
Mujeres barriendo las calles de Cidade Velha, Isla de Santiago.

 En las calles de Praia encontrarás restos del pasado colonial portugués, conocerás la historia de la Independencia de Cabo Verde, en el Museo de Amílcal Cabral y el Museo de la Resistencia, y le tomarás el pulso a la ciudad a través de su vibrante oferta cultural y de ocio, que llena de música las noches de la ciudad. La oferta cultural se completa con los eventos musicales que se celebran el Praia, el Kriol Jazz Festival, un festival que reúne a músicos caboverdianos con artistas internacionales que se celebra en abril y el Festival Gamboa, en el que puedes disfrutar cada mayo de la música caboverdiana sobre la arena de la popular playa de Gamboa.

Si te adentras hacia el interior descubrirás hermosos paisajes para hacer senderismo, como los Parques Naturales de la Serra da Malagueta y  la Serra do Pico da Antónia, artesanos que conservan tradiciones ancestrales, como la elaboración del panho de Terra, manifestaciones culturales de los tiempos de la esclavitud, como la tabanka,  y comunidades que han permanecido aisladas del mundo hasta hace unas décadas, como los rabelados. Y para relajarte, la playa de Tarrafal con su arena blanca y sus aguas transparentes, en las que salir a pescar en  la barca de un pescador, hacer surf o simplemente disfrutar al sol tumbado en la arena.

Viajar a Cabo Verde; valle tropical en Santiago
Valle tropical en la isla de Santiago.
Viajar a Cabo Verde, poblado de los Rabelados
El poblado de Los Rabelados, Isla de Santiago.
Viajar a Cabo Verde playa de Tarrafal en Santiago
Playa de Tarrafal, Isla de Santiago.
Viajar a Cabo Verde, costa de la isla de Fogo
Costa volcánica en el norte de la Isla de Fogo

El Archipiélago de Sotavento: Isla de Fogo

Esta isla es como una caja de sorpresas que guarda uno de los secretos mejor guardados de Cabo Verde: el Pico de Fogo, el volcán con actividad más reciente de la Macaronesia (la última erupción tuvo lugar en 2014- 2015) y que es el punto más alto del país, con 2.829 metros de altitud.

Viajar a Cabo Verde: Pico de Fogo
El volcán Pico de Fogo, en la Isla de Fogo.

A Fogo se viene para descubrir este hermoso volcán, ascender hasta su cumbre y descender corriendo entre cenizas. Pero el volcán se hace de rogar. El Pico de Fogo se esconde y sólo se hace visible cuando bordeas el lado norte de la isla o cuando encaras la entrada al Parque Natural. Es entonces cuando puedes apreciar su imponente figura y comienzas a recorrer uno de los lugares más bellos de Cabo Verde, la caldera de Chã das Caldeiras y el Pico de Fogo. A sus pies, la gente de los pueblos que fueron arrasados por la última erupción han retomado sus vidas, ocupándose de sus cultivos y produciendo el vino de Manecom (vino del país) con las uvas de las viñas que crecen entre las cenizas.

Viajar a Cabo Verde: Cha das Caldeiras, Fogo
Funco, vivienda típica de Chã das Caldeiras, en la isla de Fogo.
Viajar a Cabo Verde: vino de Cha en Fogo
Vino producido a los pies del volcán, Isla de Fogo.

São Felipe, la pequeña capital de la isla, es la segunda ciudad más antigua de Cabo Verde. Vivió sus años de esplendor tras la decadencia de Ribeira Grande en Santiago (actualmente Cidade Velha). Sus empinadas calles empedradas están salpicadas de mansiones coloniales, sobrados, que hablan de la importancia que tuvo esta ciudad en el siglo XVI. Muchos de ellos se han rehabilitado y se pueden visitar recorriendo la Ruta de los Sobrados, que nos llevará también por coquetas plazas adornadas por quioscos de música.

Puedes hacer una pausa en tu paseo para sentarte a degustar una taza de café arábiga recién tostado en Dja´r Fogo. Los cafetales crecen en libertad en los montes del norte de la isla y producen un fruto de calidad extra, 100% orgánico. ¡Una delicia!

Viajar a Cabo Verde, Sao Felipe capital de Fogo
São Felipe, capital de la Isla de Fogo.
Viajar a Cabo Verde: Kiosco de música y sobrado en Sao Felipe, Fogo
Quiosco de música en São Felipe, Isla de Fogo.
Viajar a Cabo Verde, playa de Sao Felipe en Fogo
Playa de São Felipe en Isla de Fogo.

El Archipiélago de Sotavento: Isla de Brava

A Brava se llega en barco desde Fogo, tras cerca de una hora de travesía. Pocos turistas se aventuran a llegar a la más meridional de las islas caboverdianas, famosa también por sus temblores, pero los que lo hacen obtienen una buena recompensa: disfrutar de las mejores vistas del Pico de Fogo, el volcán que preside la isla vecina, y de la esencia caboverdiana en estado puro.

La isla de las flores, como también es conocida, es una pequeña isla montañosa tapizada de flores de colores y dragos caboverdianos. Una isla escarpada, con profundos barrancos y una compleja geología, que combina valles tropicales con praderas cubiertas de acacias.

Un paseo por su  coqueta capital Vila Nova Sintra, siempre envuelta en las nubes del alisio, nos descubrirá una típica ciudad colonial portuguesa con sus coloridos sobrados (casonas tradicionales), en donde la gente hace la vida en la calle y se vive sin prisas.

Las pieles claras de sus gentes nos contarán la historia de los pescadores que llegaron de Madeira y de Azores para colonizarla. Y los surcos de su piel nos contarán acerca de una vida de esfuerzo labrando la tierra, cuidando del ganado y arrancándole frutos al mar.

El mar ha sido puerta de salida para muchos de sus habitantes que emigraron a los Estados Unidos, primero como tripulación de los barcos balleneros que usaban la isla como puerto de escala en los siglos XIX y principios del XX y, más tarde, en busca de un futuro mejor. Esa relación con Estados Unidos está muy presente en algunos comercios,  en donde se pueden encontrar productos americanos, las banderas que decoran algunas casas y los vínculos familiares de la mayoría de los habitantes de la isla.

Para explorar la última isla de Sotavento, Maio, tenemos que regresar a Santiago y desde allí tomar un corto vuelo de 15 minutos.

El Archipiélago de Sotavento: Isla de Maio

Terminamos nuestro recorrido por Cabo Verde en la isla de Maio, otro de los tesoros mejor guardados del archipiélago.

Sus limitadas conexiones en barco y avión hacen que el turismo de masas aún no haya descubierto este paraíso de arenas blancas en donde el tiempo pasa más lento. Un lugar único en el que disfrutar de interminables playas de aguas turquesas sólo para ti.

Pero en Maio no sólo encontramos playas y dunas. Su capital Villa do Maio, conocida también como Porto Inglés, por la importante presencia de mercaderes británicos hace dos siglos, es una pequeña ciudad de vida pausada, situada al borde de una hermosa playa.

 En el interior de la isla hay palmerales,  valles fértiles, pueblos con casas de coloridas fachadas, como Barreiro y muchas cabras, ya que la actividad económica principal de la isla es la cría de ganado caprino. En la cooperativa que gestionan las mujeres de Ribeira Dom Joao podremos ver como producen el queso de cabra y degustarlo.

Pero Maio también ha sido muy conocida por su sal, que los ingleses exportaban a Europa y Brasil en los siglos XVIII y XIX. Las salinas siguen estando en explotación para el mercado local a través de una cooperativa de mujeres. Podemos visitarlas y contemplar el mayor lago salado de Cabo Verde que contrasta con el fondo boscoso.

Pero si hay algo que haga especial a esta isla, y a todo Cabo Verde, son sus habitantes. Su sencillez, alegría, afabilidad y amabilidad harán que entiendas el sentido de la palabra morabeza.

  1. Valeria says:

    Muchas gracias por la info!! En Septiembre tengo un vuelo comprado para Isla de Sal, pero con el coronavirus desconozco si podré viajar. Leí en esta web http://www.viajaracaboverde.com que tienen una situación complicada también. Saben algo??
    Un saludo

    • CanariasViaja says:

      Hola Valeria,
      Mis compañeras de atención al cliente se pondrán en contacto contigo para darte la información necesaria.
      También puedes consultar la página del Ministerio de Exteriores del Gobierno de España, en la que tienes las recomendaciones actualizadas.
      Saludos cordiales

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